lio de pendejadas q tratare de descifrar mientras y como pueda... bah!!

Saturday, October 28, 2006

Los Dominicanos en la Eternidad

El arcángel Gabriel va a ver al Señor y le dice:

-Tengo que hablar contigo. Hay Dominicanos aquí que están causando muchos problemas...
-A ver, empiézame a contar-- dice el Señor.
-Mira, se subieron en la reja de la entrada y se están meciendo sobre ella como si fuera un columpio; mi trompeta ha desaparecido misteriosamente, aunque a cada rato la oigo sonar en la lejanía con un ritmo pegajoso, pero demasiado alborotado.
Además, tienen las túnicas salpicadas de arroz con habichuela y café con leche, en las corbatas hasta espaguetis secos; han subido a sus perros en las carrozas celestiales y los alimentan con salami; se han quitado las aureolas y
andan con gorras de peloteros o sombreros de pajilla.
No quieren barrer las escaleras del cielo y lo que hacen es que se ponen a bailar con las escobas; el suelo de la cocina está lleno de semillas de china, salpicaduras de frito y cáscara de mango.
Y, como si fuera poco, están organizando peleas de gallos en las nubes y andan volando por ahí con una sola ala y diciendo: "¡Me la comí, tigre, si muevo el ala rápidamente vuelo como un colibrí, vaya, soy un caballo!

Ah, y los que puse a cantar en el coro se la pasan gritando "¡Pero con coco...!" y repiten un estribillo raro: "Alegría, eh eh, alegría ".
Tras oír pacientemente al Angel, el Señor contestó:

-"Los Dominicanos son Dominicanos, Gabriel, y eso no se puede remediar. El cielo es el hogar de todos mis hijos con sus defectos y virtudes.
Pero si quieres enterarte de lo que son problemas graves, llama al diablo y verás una realidad muy distinta.

Gabriel va hasta el teléfono y llama al diablo.
-Oigo-- contesta Satanás.
-Hola, soy yo Gabriel, es que quería...
-Coño, espérate un minuto, man -- interrumpe el diablo y tira el teléfono.

Al cabo de unos segundos regresa. --"Bueno, aquí estoy de nuevo, ¿qué puedo hacer por ti?
-¿Estás teniendo algún problema con los Dominicanos que recibiste en el infierno?-- indaga Gabriel.

-Anda pa mi, espérate un minuto, ahora mismo te contesto, perate-- dice Satanás y sale corriendo.
-Perdona la demora, Gabriel. ¿Qué fue lo que me preguntaste?-- pregunta el diablo cinco minutos después.
-Que si estás teniendo problemas con los Dominicanos que llegaron al infierno?-- repite Gabriel.
-Pero, ¿Cómo e la vaina caballero?-- grita el diablo exasperado despegandose el telefono del oido--.
-Espera, enseguida estoy contigo Gabriel, esperame… Ay la creta!!!! –se olle el diablo que exclama a lo lejos--

Satanás suelta el teléfono y regresa a los 15 minutos jadeando.

-Oye Gabriel, perdona, pero no te puedo atender ahora, que estos cabrones Dominicanos han apagado el fuego del infierno y están tratando de instalar un aire acondicionado, hablamo’rita!!! – y colgo! -